sábado, 16 de junio de 2012


EL CADÁVER
DE NOGALES MÉNDEZ
Por Oscar Yanes
Un periódico llamado El Heraldo publicó el viernes 30 de julio de 1937 un titulo gigante "el cadáver de Nogales Méndez se encuentra desde hace 8 días en La Guaira sin que nadie lo reclame", aquello armó un escándalo y ustedes dirán por qué, bueno porque se trataba de Nogales Méndez, pero, ¿Quién es Nogales Méndez? Bueno, Nogales Méndez era el venezolano que se había hecho famoso por sus andanzas y aventuras en el extranjero. Nogales Méndez era un general que había nacido en San Cristóbal, desde muy pequeño se había educado en Europa y era lo que se llamaba entonces un soldado de fortuna, es decir un hombre que se metía en cualquier conflicto bélico, en cualquier guerra y decía "en toda pelea buena uno tiene que meterse", bueno este hombre, este venezolano tan espectacular a sus 18 años sirvió en el ejército español en la contienda de Cuba, después se fue a Marruecos y por cierto que Nogales Méndez escribió en sus memorias una frase espectacular, el decía que "mientras mis compañeros y yo peleábamos en Marruecos contra los rifeños, que se albergaban en sus montañas, mi viejo amigo Hassan recogía un cargamento de cabezas humanas" —y con la mayor naturalidad añadía que él y su amigo se dedicaban a contar el número de cabezas que habían cortado en el combate—. Fue un aventurero en Persia y en la India, regresó a Venezuela en la época de Castro, tuvo un pleito personal con el "Cabito", y escapó en una forma verdaderamente espectacular de lo que hoy se llama la Casa Amarilla; entonces fue a México a pelear. Más tarde estuvo buscando oro en Alaska a una temperatura de 50 grados bajo cero, después se fue a Puerto Arturo y allí lo hirieron los japoneses, luego regresó otra vez a México y se metió en otra revolución contra Porfirio Díaz; cuando vino la guerra del 14 le ofreció su servicios como militar a Bélgica, a Francia, a Montenegro y a Serbia, pero todos estos países le pusieron como condición que debía renunciar a su nacionalidad venezolana, entonces Nogales Méndez se negó a eso porque dijo que él era venezolano por los cuatro costados y nada menos que se fue a Turquía, los turcos lo nombraron Teniente Coronel, o sea, Bey. Hizo toda la guerra mundial en el ejército turco, fue entonces cuando decidió escribir un libro muy famoso en aquella época que se llama "Cuatro años bajo la media luna", pues bien este Nogales Méndez después de muerto el gene­ral Gómez —Nogales Méndez peleó también contra Gómez, se metió a guerrillero por el estado Táchira, pero al final cansado de que a Gómez no lo tumbaba nadie se fue otra vez al exterior— regreso al país, lo nombraron entonces funcionario de tercera clase, le dieron una misión que fue la de estudiar todas las mejores policías del mundo para copiar esos sistemas y aplicarlos aquí, estaba gobernando López Contreras, pero Nogales Méndez se murió cuando hizo el barco escala en Panamá y entonces su cadáver permaneció 8 días perdido en La Guaira, pero lo curioso es que 10 días antes de que El Heraldo diera la noticia de que Nogales Méndez había muerto y su cadáver se había extraviado en el puerto de La Guaira, porque no lo encontraba nadie, un viejito denunció a los periódicos que había visto a Nogales Méndez en la Plaza Bolívar escuchando la retreta, por supuesto que se armó un escándalo, el viejito dijo que había hablado con el general Nogales Méndez y le pregunto: "General y cuando llego usted?'' —y el caudillo le contestó —"llegue anoche"; "y qué va hacer en Venezuela": "vengo a descansar"...

CUANDO EMPEZÓ LA GUERRA…
Por Oscar Yanes
Mercedes Méndez, una prima, llegó a mi casa con la noticia: Alemania invadió Polonia!!
¡Dios mío! ¡La guerra mundial! —gritó mi abuela, haciendo la señal de la cruz. Mi tia Carmen Aida y mi abuela comenzaron entonces a hablar sobre los polacos y los recursos militares de Francia.
¡Con la Línea Maginot no puede nadie! —afirmaba la abuela, pues todos creían entonces que las fortificaciones subterráneas que protegían la frontera francesa con Alemania eran inexpugnables.
Mercedes, sin intervenir en la conversación, tomó el teléfono y llamó a su amiga Esther:
—Chica, no podemos ir al Ávila porque Manzur tiene trabajo. Así es que será otro día que veremos a Mickey Rooney en "Andy Hardy Millonario".
Mientras los aviones alemanes, acababan con la fuerza aérea polaca, cuyas unidades no habían tenido tiempo de despegar y eran destruidas en sus propios hangares, hombres y mujeres que transitaban por el centro de Caracas se paraban delante de los diarios a leer las noticias en las grandes pizarras que tenían los periódicos en los balcones.
De pronto los curiosos dejaban de hablar, porque aparecía el periodista con el cable en la mano izquierda y la tiza en la derecha y después de borrar comenzaba un nuevo texto.
La gente iba de la pizarra de La Esfera, de Padre Sierra a Muñoz a la pizarra de El Universal, de Gradillas a Sociedad; la pizarra de El Heraldo, de Palma a Municipal, era famosa porque cada diez o quince minutos la estaban cambiando. El Heraldo comenzó a tirar tres y cuatro ediciones diarias.
Todo el mundo en Caracas estaba comprando comida, pues se decía que ya no iban a venir más cosas de afuera.
En la noche, cuando mi padrino Víctor regresó del trabajo comentó con Carmen Aida:
—Parece que Varsovia estuviera en Los Teques porque todo ha subido, desde los quinchonchos hasta los jojotos. No sé qué carajo tiene que ver eso con la guerra.
La noche del sábado dos de septiembre el Dancing Trocadero Night Club estaba lleno. Deloffre, quien era muy amigo de Carlos José lo había invitado para que viera a la célebre pareja de bailes internacionales D'Flores y Emilita. Actuaba como maestro de ceremonias el famoso Che Reyes.
—La cosa se ha puesto peluda en Europa —le confesó Pierre René Deloffre a Carlos José.
El Trocadero permanecía abierto hasta las seis y siete de la mañana; el domingo tres de septiembre a esa hora todavía seguía tocando la orquesta Swing Time.
Se encontraban también Julián Char, gran amigo de Manzur,  y Presidente de la Compañía Anónima de Autobuses de El Paraíso y San Agustín, quien por aquellos días había lanzado a la calle una impresionante flota de autobuses "chingos" que sumaron diez unidades más.
Los caraqueños estaban locos con los "chingos" y había gente que se montaba en los carros nada más que para ver como eran por dentro y para averiguar donde llevaba el motor.
Char explicaba las ventajas de los "chingos" cuando llegó Deloffre muy pálido e inclinándose ante Carlos José, le dijo en voz muy baja:
—Inglaterra y Francia acaban de declarar la guerra a Alemania. La noticia la dio la BBC. No se vayan, esperen un momento.
El dueño de El Trocadero le hizo seña al Che Reyes para que se quedara en la mesa y marchó hacia la orquesta, habló algo con el Director y la Swing Time dejó de tocar.
—Señoras y señores —dijo Deloffre por el micrófono- ¡desde las seis de la mañana Francia e Inglaterra están en guerra con Alemania! Trocadero invita a brindar por la victoria aliada!
Los mesoneros salieron con bandejas de copas de champaña.
Deloffre levantó su copa y gritó:
—¡Viva la Francia! -se escucharon las notas de La Marsellesa en impecable grabación. Los borrachitos repetían:
—¡Viva Francia! ¡Viva Francia! ¡Abajo Hitler! —Pierre René Deloffre con su copa en la mano, guardaba silencio y lloraba.
Ese mismo domingo mi abuela regresó contenta de la misa en la iglesia de Santa Teresa.
Por fin el General López se amarró los pantalones! — dijo, mientras se quitaba la mantilla—, tronco 'e telegrama le mandó el Presidente al Ministro del Interior, Luis Gerónimo Pietri. A la salida de la iglesia todo el mundo hablaba de eso. López ordena que los Ministros del Interior y Fomento dicten medidas urgentes para acabar con la especulación. ¿Cómo es posible que en tres días de guerra hayan subido todas las mercancías en un diez y hasta en un treinta por ciento? Si esto ocurre en tres días —repitió— imagínate lo que pasaría si la guerra dura un año...

martes, 5 de junio de 2012


LOS ÚLTIMOS MINUTOS
 DE UN ESPÍA……
Por Oscar Yanes
—Manuel Mantilla, el nuevo Jefe Civil de Sabana Grande, iba por la esquina de Colón, el sábado cuatro de enero de 1936, en horas del mediodía, cuando venía una poblada, por el centro de la calle, gritando: “¡Mueran los Gómez! ¡Queremos trabajo! ¡Tenemos hambre!". Mantilla, se detuvo en la acera a observar la manifestación, cuando un muchacho de pantalón corto, que acompañaba a los manifestantes, al verle el bulto del revólver, que cargaba en la cintura, gritó:
—¡Un espía, un espía! —La turba se lanzó contra Mantilla quien trató de sacar el arma para defenderse, pero el mismo muchacho, agredió al Jefe Civil y ayudado por diez o quince hombres que le cayeron encima, no sólo lo desarmaron sino que empezaron a tirarle piedras. El señor Manuel logró levantarse y correr hacia la bodega de J. Berardenille, en la esquina de Cruz Verde y cuando le medio abrieron la puerta para que entrara, alguien le disparó un tiro. La bala lo alcanzó por la parte posterior de la cintura interesándole los riñones y el hígado.
Mantilla fue llevado al Hospital Vargas donde lo operaron los doctores, Antonio J. Castillo y Julio Calcaño, hijo, pero murió.
En la noche a las ocho. López Contreras invitó a todos los dueños de periódicos, jefes de redacción y redactores a una reunión en su residencia particular. Allí estaban Gabriel Ángel Lovera, Francisco Villanueva, Ángel Corao. Pedro Sotillo, Luis Barrios Cruz, el Dr. Luis Teófilo Núñez; Ramón David León, Marco Aurelio Rodríguez, Julio Ramos, Monseñor Pellin, Gabriel Espinoza, Lucas Manzano, Porras Bello, Juan De Guruceaga, Alvarez Marcano y muchos otros.
El Presidente estaba preocupado. La noche anterior, el viernes, la policía había acabado a planazo limpio, una concentración en la Plaza de La Pastora, en donde hablaba el joven Bernardo Suárez, pariente de Octavio Suárez el artista y quien en el exilio había fundado en Nueva York la Unión Obrera Venezolana. Suárez, había respaldado el movimiento de Delgado Chalbaud, en el año 29 y a comienzos del treinta fue apresado en Oriente y secuestrado hasta 1933. Bernardo, estaba fundando el Partido Constitucionalista y cuando hablaba precisamente del respeto a la Constitución la policía montada acabó con el mitin. Otra manifestación en la "Plaza del Venezolano" también fue disuelta. Y muchas casas fueron allanadas después que la policía terminó con la manifestación de La Pastora.
El Presidente le dijo a los editores que "yo no permitiré que el país se embochinche y así como perseguiré a todos aquellos que quieran volver al pasado dictatorial, no consentiré que al amparo de la libertad se quiera romper el orden constitucional. Ni izquierda ni derecha, democracia bolivariana".
El Jefe del Estado añadió que "para evitar una guerra civil vamos a suspender las garantías y a ustedes les pido calma y cordura".
Francisco Ritcher quien trabajaba en El Heraldo, llevo a Carlos José, mi primo, a la reunión y este contó en la casa, lo que los periodistas pensaban de la situación política del país y lo que algunos creían que se debía hacer.
Julio Ramos, manifestaba Carlos José, tenía confianza en el porvenir.
-"Ya vamos en camino —sostenía Julio— de desplazar de la administración pública a esas nulidades, a esos campeones de la adulación, para sustituirlos con hombres circunspectos y capaces; pero la prensa, que goza de libertad, debe acosarlos, no darles cuartel, ni por un momento; pues la adulación esgrime armas poderosas y socava a los espíritus más puros y malogra las mejores intenciones. Venezuela tiene en este sentido una experiencia histórica harto dolorosa. No se olvide, ni por un instante. El adjetivo es desde hace siglos el enemigo público número uno de nuestra maltrecha República. Hace dos años hubo quien se atreviera a postular en Europa la candidatura de Gómez para el premio Nobel de la Paz, cosa insólita que hizo estremecer de pesar los restos del insigne inventor de la dinamita. Más tarde alguien quiso erigir una estatua a Cornelio Gómez, y si el hijo de este buen hombre no se opone a ello, comprendiendo la ridiculez que implicaba tal atentado, a estas horas el pueblo venezolano todavía estaría derribando estatuas de Juancho, de Aparicio, de Eustoquio y hasta de Martínez Méndez, de Tarazona y de Dionisia. Cuidado, cuidado: recordemos siempre a Pio Gil: "Venezuela, como todos los países necesita ser gobernada con dignidad; Ve­nezuela es una Nación y no un hospital, que necesite de médicos, ni curanderos. Cuidado con títulos. Cuidado con adjetivos de falsa grandeza. Cuidado con las estatuas"
Angel Corao, repetía, constantemente que Venezuela se encuentra como un sandwich entre "los viejos desacreditados y los jóvenes sin credenciales"

martes, 29 de mayo de 2012


EL SECRETO
POLÍTICO DE GÓMEZ
Por Oscar Yanes
Pedro Márquez  un chófer de plaza de la línea de automóviles de la esquina de Altagracia, vivía metido en la panadería. Pedro, era comunista e íntimo amigo del viejo Yanes y de los Maestros Panaderos Antonio Bello y Pujol.
Márquez siempre estaba enterado de todo y en la panadería nadie se explicaba cómo era posible que con tanto espía, como había por aquello lados, no hubiera caído preso.
Pedro, les explicó a sus amigos, en la pastelería, una tarde que el Maestro Yanes esta pelando duraznos para preparar la jalea, que “la caída de Juan Bautista Pérez, fue un truco de Gómez para que el "viejito cargara con todos los problemas de la crisis".
— Un estudiante llamado Juan Bautista Fuenmayor, brillante, muy joven, "pero machete" —contaba Pedro— analizó muy bien el episodio. Gómez buscó a Pérez, como títere para responsabilizarlo de todos los males de la crisis, es decir que Juan Bautista Pérez, el Presidente entre comillas, el "muñeco caraqueño" debía pasar ante la historia como "El Presidente de la Crisis" y Gómez al asumir de nuevo el mando aspiraba a quedar como "el Presidente de la Prosperidad" y esa fue la orden que el dictador dio al Congreso.
El propio Gómez le ordenó al Congreso pidiera públicamente la renuncia al Presidente Juan Bautista Pérez, porque, entre otras cosas “había arruinado al país y fracasado en la rehabilitación económica”. Figúrate que acusaron al pobre hombre de haber permitido "la infiltración del comunismo en Venezuela" —comentaba riéndose Pedro Márquez— como si nosotros los comunistas, le íbamos a pedir permiso al Dr. Pérez.
El problema de Venezuela es que Gómez acabó con los caudillos y Ia nueva generación no quiere saber nada de política —opinó Pujol—; Gómez, mandará hasta la muerte y acuérdense de lo que digo, nombrará su sucesor y los pendejos y los pobres seguiremos explotados por los nuevos millonarios y los zánganos que viven mamando de esa teta grandota que se llama Miraflores.
No, compadre, usted esta más perdido que el hijo de Lindberg — replicó Pedro—. A usted lo van a enterrar en una urna blanca, por ingenuo. ¿Usted cree de verdad que Gómez está allí porque es predestinado, porque es estadista, porque es brillante o porque es más guapo que los demás? ¡No!, y escuchen todos, porque esto lo saben quizás tres o cuatro venezolanos de cada mil. Nosotros los comunistas si lo tenemos claro: Gómez esta allí impuesto por el imperialismo norteamericano. Gómez, es lacayo de los grandes intereses de Estados Unidos y por eso permanece en Miraflores. ¡El día que traicione a los americanos, cae!
Yo no creo eso —tercio el Maestro Panadero Antonio Bello—. Ustedes hablan mucha paja. Gómez, esta allí porque es superior a los demás y punto; porque es un macho, así les duela y porque le ha dado paz a la República. ¡En esta vaina no se podía vivir! j Ahora se puede dormir con Ias puertas abiertas! ¡Dígame antes! uno tenía que hacerse la señal de la cruz para salir de noche! ¡Hoy, quien no se mete en política no tiene que temer a nada! —Márquez se puso rojo.
Yo no quiero insultarte, pero gente como tú es la que le hace daño al país. No saben nada de nada, pero hablan de todo...
No seas bolsa, vale.
—Respondió airado el Maestro Bello— Estas equífero...
—No voy a contestar insultos, porque con eso no ganamos nada; permíteme que te diga, por qué Gómez esta en Miraflores, o mejor dicho en Maracay. ¿Tú has oído hablar de "PATIVILCA"? No, ve Bueno, "Pativilca" es un periódico que sacan en México los desterrados venezolanos; estos compatriotas después de estudiar a fondo la situación económica han llegado a varias conclusiones, una de ellas es esta: Venezuela, exportó hace cuatro años, en 1930, más de ciento cincuenta millones de barriles de petróleo, aproximadamente; ese petróleo pago por impuestos unos cuarenta millones de bolívares y entonces resulta que cada barril de petróleo que se exporta de Venezuela paga, por derechos totales, alrededor de medio, 0,25. Este regalo que Gómez le hace a las compañías es el secreto de que su despotismo se haya prolongado un decenio más, a partir de 1920; en que comenzaron las concesiones. Te advierto que no lo digo yo, esto es lo que han averiguado los que saben. Yo me he aprendido de memoria esto, y lo repito tal como lo leí. El petróleo venezolano tiene arruinada la producción de México y la de Colombia, porque esos países no han querido regalar su petróleo.
—En ese instante, cuando todos escuchaban en silencio a Pedro, hizo su entrada un joven repartidor llamado Santander como no era de confianza de los panaderos, el Maestro Bello, dijo en el modo más natural del mundo:
—A mi no me convences Pedro; ¡esa pelea la ganó Simón Chávez! Le robaron el pleito al "Pollo de la Palmita''!.
Tomado del libro “Memorias de Armandito” de Oscar Yanes.

viernes, 18 de mayo de 2012



CUANDO JÓVITO DENUNCIÓ
EL “GRAN CRIMEN POLÍTICO”
Por Oscar Yanes
Hace sesenta y cuatro años exactamente, el orador inmortal venezolano, el gran líder Jóvito Villalba, en discurso en la Cámara de Diputados, el 3 de julio de 1948, arremetió contra la intención gubernamental de resucitar en Venezuela el llamado "Delito de Opinión", que no era otra cosa que lo que esta haciendo el chavismo-comunismo en Venezuela para eliminar la libertad de expresión; cuando el gobierno anuncia el control de Internet y castigo a emisoras de radio y televisión, prensa escrita, esta resucitando el Delito de Opinión, erradicado de la sociedad democrática desde hace más de medio siglo, y que no es otra cosa que perseguir a quien no piensa como tu. En pocas palabras imponer EL PENSAMIENTO ÚNICO. Hitleristas y stalinistas coincidieron siempre en ir contra la libertad de expresión. Cuando nazis y comunistas pactaron para repartirse a Polonia, Stalin confesó y esto se conoció después de la segunda guerra, en los procesos de Nuremberg, lo siguiente: "Si Hitler y yo, pudiéramos ponernos de acuerdo, dominaríamos el mundo". No exageraba el jefe rojo, pues si los nazis no hubiesen roto con los soviéticos, los rojos estarían en el mismo lugar que hoy ocupan nazis y fascistas. Y se hablaría exactamente de Stalin como se habla de Hitler. El alemán de pequeño bigote garantizó la supervivencia comunista al invadir la Unión Soviética, pues lanzó a los rojos para el bando aliado.
Estas reflexiones son oportunas, porque nos permiten recordar, que uno de los factores, fundamentales para la creación de las Naciones Unidas, fue la lucha contra el llamado "Delito de Opinión".  Jóvito Villalba, se cubrió de gloria, cuando en memorable discurso en la Cámara de Diputados, le salió al paso, a un sector gubernamental que pretendió imponer lo que hoy esta haciendo Chávez: el pensamiento único.
Dijo Jóvito en su discurso "la radiodifusión no es sólo un derecho del Estado, que el Estado otorga a los concesionarios sino que es también, y por encima de todo, un vehículo técnico puesto al servicio del pueblo venezolano para que el pueblo a través de él ejerza el más sagrado, tal vez entre todos los derechos democráticos que la Constitución le reconoce. (Grandes aplausos). Y es más: ese derecho no es, como parecería desprenderse del texto de la Carta constitucional, el derecho que cada venezolano tiene a expresar libremente sus pensamientos por la prensa, la radio o por otros medios de transmisión. No es sólo el derecho individual que dijeron ayer nuestros abuelos cuando recogieron en sus manos el magnífico acervo conquistado por la Revolución Francesa en los días en que el individuo constituye el centro fundamental de todas las preocupaciones de la historia y de la cultura. No es solo un derecho del individuo lo que esta en juego en este caso. Es algo más alto y más valedero todavía, señores representantes: es el derecho del pueblo a ser libremente informado. No se trata de que el Partido Comunista o de que Acción Democrática, o de que el partido Copei, o de que URD, o de que cada uno de sus militantes hablen libremente por la radio; por encima de eso, se trata de que el pueblo oiga todas las opiniones, de que el pueblo se entere de todos los programas, de que el pueblo sepa y conozca la crítica de todos los sectores y de todos los grupos ante lo que el Gobierno hace, y la defensa del Gobierno frente a tales críticas de todos los sectores y de todos los grupos ante lo que el Gobierno hace, y la defensa del Gobierno frente a tales críticas, con el objetivo de que el pueblo pueda después, ya bien informado, ya informado en términos de igualdad por todos los grupos políticos, decidir su destino como soberano y no como bestia pasiva, en el día de los comicios democráticos".
"Hay dos sistemas de gobierno que disputan por imponerse hace tiempo, desde que este país empezó a andar por el vía crucis de la República, hace ciento y tanto años. Hay frente a frente dos concepciones del problema político, dos sistemas que buscan el predominio de la nación venezolana. Uno de esos sistemas consiste en la libre discusión de las ideas, en la exposición del pensamiento sin ventajas a favor de la oposición ni del Gobierno, en la información plena del pueblo, y luego, como resultado fatal y lógico de esa información, el ejercicio libre del sufragio por el pueblo soberano: es este el sistema democrático. Y frente a ese sistema se levanta otro, que es el viejo sistema venezolano: el del Gobierno que tiene todas las ventajas y la oposición que tiene todos los males; el Gobierno que es dueño de la radio, que es dueño de la prensa, que utiliza los fondos públicos con fines partidistas y que luego, al cabo de una falsa preparación del ejercicio del voto, llama al pueblo a las urnas electorales para que el pueblo concurra a ellas como pieza o como bestia de matadero, no a cumplir conscientemente su derecho de decidir sobre el destino de la nación, sino a servir de instrumento, una vez más, al ánimo de opresión y de dominio del Gobierno, del hombre o del grupo que ejerce el poder. El primer sistema, ciudadano Presidente, no solo es el camino de la libertad y del derecho. Es también el camino de la paz, de la consolidación del orden en la República. El segundo sistema es el sistema de la opresión y del silencio, y también, por abajo, el sistema de la violencia armada y de la conspiración permanente".
Estos son fragmentos textuales del discurso de Jóvito Villalba pronunciado en el Congreso de la República, como dijimos antes, el 3 de julio de 1948. Aparecen en el libro "Jóvito Villalba discursos parlamentarios"; Fondo Editorial Nacional, José Agustín Catalá editor, Caracas, Venezuela/1999.